Las pulgas y las garrapatas son los parásitos externos más comunes en perros y gatos: se alimentan de su sangre y pueden transmitir enfermedades como la leishmaniosis o el gusano del corazón. La mejor prevención es la desparasitación periódica con antiparasitarios (pipetas, collares o pastillas) y revisar a la mascota tras cada paseo.
En resumen:
- Pulgas y garrapatas chupan sangre y transmiten numerosas enfermedades.
- Riesgos: anemia (infestación masiva), dermatitis alérgica y zoonosis (pasan a las personas).
- Garrapatas: nunca arrancarlas con la mano ni tirar con fuerza; usa guantes y pinzas o acude al veterinario.
- Prevención: antiparasitarios (pipetas, collares, pastillas) y revisión frecuente.
- Todo el año: en invierno, la calefacción mantiene activas a las pulgas.

Los parásitos externos no son solo una molestia: son una vía de entrada de enfermedades graves para la mascota y, en algunos casos, para las personas. Conocer cómo actúan y cómo prevenirlos es la mejor forma de mantener a tu perro o gato protegido durante todo el año.
¿Qué son las pulgas y las garrapatas y por qué son peligrosas?
Ambas son parásitos que se alimentan de la sangre de la mascota. La pulga salta con facilidad de un animal a otro y una sola hembra puede poner entre 3.000 y 10.000 huevos, por lo que una infestación se dispara muy rápido. La garrapata clava su aparato bucal en la piel y puede ingerir un volumen de sangre muy superior al de su estómago; suele aparecer en épocas de calor, aunque en invierno la calefacción del hogar le da buenas condiciones. Una infestación masiva puede provocar anemia.
¿Qué enfermedades transmiten?
Las garrapatas pueden transmitir parásitos internos y enfermedades como la borreliosis o la ehrlichiosis, e inyectar toxinas paralizantes. Los mosquitos y especies similares transmiten el gusano del corazón (filariosis) y la leishmaniosis. Además, muchas de estas son zoonosis: enfermedades que se transmiten de los animales a las personas. Algunos animales desarrollan dermatitis alérgica a la picadura de la pulga.
¿Cómo se quita una garrapata correctamente?
Nunca la cojas con la mano desnuda ni tires con fuerza: si parte del aparato bucal queda clavado en la piel, puede provocar infecciones. Utiliza guantes e instrumentos adecuados (pinzas específicas) y, si tienes dudas, acude al veterinario. Después, desinfecta la zona y vigila que no aparezcan signos de infección.
¿Cómo prevenir los parásitos externos?
La mejor prevención es la desparasitación periódica con los antiparasitarios que recomiende el veterinario (pipetas, collares, pastillas). Los baños con jabón no los eliminan por completo. Conviene revisar a la mascota con frecuencia —sobre todo tras los paseos—, caminar por senderos señalizados evitando zonas boscosas o con mucha hierba, y evitar el contacto con animales desconocidos que no estén desparasitados.
Preguntas frecuentes
¿Qué enfermedades transmiten las pulgas y las garrapatas?
Leishmaniosis, gusano del corazón, borreliosis, ehrlichiosis y otras; muchas son zoonosis que pasan a las personas.
¿Cómo se quita una garrapata a un perro?
Con guantes y pinzas específicas, sin tirar con fuerza para no dejar el aparato bucal clavado; ante la duda, acude al veterinario.
¿Hay que desparasitar también en invierno?
Sí. La calefacción del hogar mantiene condiciones adecuadas para las pulgas durante todo el año.
¿Los parásitos externos pueden afectar a las personas?
Sí, algunas de las enfermedades que transmiten son zoonosis; la desparasitación protege a la mascota y a la familia.
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