La eutanasia consiste en inducir la muerte mediante procedimientos que no causan dolor ni sufrimiento al animal: se inyecta pentobarbital sódico, que provoca una pérdida inmediata de conciencia seguida de una parada cardiorrespiratoria. La decisión es exclusiva del propietario; el veterinario asesora, orienta y acompaña, pero nunca decide. Suele plantearse ante una enfermedad terminal, una lesión muy grave o una pérdida irreversible de calidad de vida.
En resumen:
- Qué significa: del griego, «buena muerte». Sin dolor ni sufrimiento.
- Quién decide: siempre el propietario. El veterinario asesora porque sabe cómo va a evolucionar el animal.
- Señales de pérdida de calidad de vida: dolor crónico incontrolable, vómitos o diarreas frecuentes con pérdida de peso, dejar de comer, incontinencia, no poder mantenerse en pie, perder el interés por todo.
- Puedes estar presente o no: ambas decisiones son legítimas.
- El duelo es un proceso normal. Termina cuando puedes recordar a tu animal sin sentir dolor.

Es la conversación que ningún propietario quiere tener. Pero llegar a ella informado —sabiendo qué es, cómo se decide y qué ocurre— hace que sea un poco menos dura, y ayuda a tomar la decisión pensando en el animal.
¿Qué es la eutanasia?
«Eutanasia» es un término griego que significa «buena muerte». Consiste en inducir la muerte mediante procedimientos que no causen dolor ni sufrimiento al animal. Para ello se inyectan barbitúricos a una elevada concentración, que causan una pérdida inmediata de conciencia seguida de una parada cardiorrespiratoria que termina por producir la pérdida de la función cerebral y, finalmente, la muerte.
¿Quién toma la decisión?
La decisión es exclusiva del propietario. Ahora bien, necesita que el veterinario le asesore, porque es quien mejor sabe cómo va a evolucionar el animal. Tanto él como el resto del personal de la clínica pueden orientar, asesorar, explicar y ayudar, pero nunca decidir. El propietario ha de considerar lo que es mejor para la mascota, pero también para él y su familia.
¿Cuándo se plantea? Señales de pérdida de calidad de vida
Gracias a los avances de la medicina, hoy las mascotas viven muchos años. Pero la aparición de una enfermedad terminal, una lesión muy grave o la pérdida de calidad de vida por vejez (artrosis, problemas cognitivos, incontinencia) hace que muchos propietarios se planteen la eutanasia. Estas son las señales que suelen indicar que el animal está sufriendo:
- Manifiesta dolor crónico que no se puede controlar con medicación.
- Tiene vómitos o diarrea frecuentes que provocan pérdida de peso.
- Ha dejado de comer, o solo lo hace si se le obliga.
- Padece incontinencia.
- Ha perdido el interés en sus actividades favoritas.
- No puede mantenerse en pie.
¿Qué ocurre durante el procedimiento?
El veterinario explicará el proceso antes de empezar y resolverá tus dudas. Inyectará una dosis de pentobarbital sódico para que el animal quede inconsciente y su corazón se detenga lentamente. En algunas ocasiones se administra antes una inyección de anestésico para asegurarse de que estará quieto y tranquilo. Tras el pentobarbital, el fallecimiento se produce en unos pocos minutos.
Es posible que después haya algunos espasmos musculares o pérdidas de orina: son sucesos completamente normales y no hay que alarmarse. Tras confirmar el fallecimiento, el veterinario preguntará al propietario si quiere quedarse a solas con él unos minutos más.
¿Debo estar presente?
Es tu decisión. Para algunos la emoción es demasiado intensa; a otros les proporciona alivio acompañar a su animal en sus últimos momentos. Ninguna de las dos opciones es incorrecta. Antes de que el procedimiento se lleve a cabo, es importante que tanto tú como el resto de la familia os toméis vuestro tiempo para despediros en privado. Si hay niños, conviene explicarles con claridad la decisión tomada, prepararlos con antelación y ayudarles a pasar el duelo.
¿Qué se hace con el cuerpo?
Para muchos propietarios su mascota es mucho más que un animal, así que el cuerpo no debe tratarse como un simple objeto. El veterinario debe informarte del tratamiento posterior. Hoy existen distintas opciones: crematorios, cementerios para animales, entre otras.
¿Cómo se pasa el duelo?
El duelo es un proceso psicológico que se produce a raíz de una pérdida y que se caracteriza por el dolor. Su duración e intensidad dependen de varios factores: el tipo de fallecimiento (si la muerte es repentina, el dolor es más intenso que si se ha visto venir el deterioro), la relación establecida (hoy el vínculo es tan estrecho que el duelo se parece muchas veces al de un familiar directo) y la edad (niños y ancianos son los que más sufren la pérdida).
Compartir la experiencia con alguien que ha pasado por lo mismo siempre ayuda: permite desahogarse, mostrar los sentimientos y hablar de la mascota. Ten en cuenta, además, que la pérdida puede afectar a otros animales de la casa, que quizá necesiten atención especial hasta que disminuya su pena.
Se puede decir que el duelo termina cuando el propietario puede recordar a su animal sin sentir dolor, e incluso ofrecer su afecto a otra mascota sin olvidar a la que ya no está ni sentirse culpable por ello.
Preguntas frecuentes
¿La eutanasia duele?
No. Se inyecta pentobarbital sódico, que produce una pérdida inmediata de conciencia. El fallecimiento llega en pocos minutos.
¿Quién decide, el veterinario o yo?
La decisión es exclusivamente del propietario. El veterinario asesora, explica y acompaña, pero nunca decide.
¿Cómo sé que ha llegado el momento?
Cuando hay dolor crónico incontrolable, deja de comer, no puede mantenerse en pie, padece incontinencia o ha perdido el interés por todo.
¿Puedo estar presente?
Sí, si lo deseas. También es legítimo no estarlo. El veterinario te explicará el proceso antes de empezar.
Esta guía tiene carácter informativo. Ante cualquier duda sobre la calidad de vida de tu mascota, consulta siempre con tu veterinario, que es quien mejor puede orientarte.
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