La leishmaniosis es una enfermedad parasitaria grave y potencialmente mortal, transmitida por la picadura del flebótomo (mosca de la arena). España está en la cuenca mediterránea, zona endémica, y el flebótomo es más activo de mayo a octubre, con picos en junio y septiembre. No tiene cura —el parásito nunca se elimina—, pero con detección precoz los signos clínicos se controlan e incluso pueden desaparecer. La prevención (repelentes, collares, mosquiteras, vacuna) es lo más importante.
En resumen:
- Causa: protozoo del género Leishmania, transmitido por la picadura del flebótomo.
- Temporada de riesgo: mayo a octubre, con picos en junio y septiembre; el flebótomo pica al amanecer y al ocaso.
- Signos: dermatitis, ganglios del cuello inflamados, inflamación ocular, anemia, atrofia muscular, pérdida de peso, fiebre, hemorragia nasal, uñas engrosadas.
- No se contagia de perro a persona ni de perro a perro: solo por la picadura directa del flebótomo.
- Sin cura: el parásito no se elimina, pero los signos se tratan. Habrá recaídas y control periódico de por vida.
- Prevención: collar o pipeta repelente, mosquiteras de malla fina, evitar zonas húmedas, analítica anual y valorar la vacuna.

Si vives en España y tienes perro, la leishmaniosis te concierne. Es una de las enfermedades más graves que puede contraer, y también una de las más prevenibles.
¿Qué es la leishmaniosis y cómo se transmite?
El parásito que la provoca es un protozoo del género Leishmania, que vive en el interior de un díptero —el flebótomo o mosca de la arena— y se transmite a través de su picadura. Dentro del flebótomo, el parásito experimenta una serie de cambios y se transforma en parásito infectivo.
Afecta sobre todo al perro, que se considera su principal reservorio, y con menor intensidad a cánidos salvajes, roedores, otros mamíferos (gato, caballo) e incluso al hombre, por lo que se considera una enfermedad zoonósica. La cuenca mediterránea —donde está España—, junto con Suramérica, Asia y África, es zona endémica, y en los últimos años se ha registrado un aumento de casos.
¿Cuáles son los síntomas de la leishmaniosis?
Los más frecuentes son los problemas cutáneos (dermatitis), el aumento de los ganglios linfáticos del cuello, la inflamación de los ojos, las mucosas pálidas y la anemia, la atrofia muscular con intolerancia al esfuerzo, el agrandamiento del bazo, la pérdida de peso progresiva con estado nutricional pobre, la fiebre, la hemorragia nasal y las uñas engrosadas.
¿Cómo se previene?
La prevención es el punto básico del control de la enfermedad: hay que evitar que el flebótomo pique, tanto a los animales portadores como a los no portadores.
- Repelentes eficaces contra flebótomos (collares, pipetas). Revisa la duración del efecto: los collares conviene cambiarlos cada 3–4 meses, ya que su eficacia disminuye.
- Ojo con las fechas: la mayor actividad del flebótomo va de mayo a octubre, con picos en junio y septiembre, aunque puede aparecer antes si las condiciones climáticas son favorables. Con el aumento general de las temperaturas, su zona de distribución se ha ampliado hacia áreas más septentrionales.
- Evita el amanecer y el ocaso: el flebótomo tiene actividad nocturna. Reduce la exposición de tu perro en esas franjas, sobre todo en zonas de riesgo.
- Evita las zonas de alto riesgo, de humedad elevada, como las aguas estancadas.
- Mosquiteras en las ventanas, con agujeros muy pequeños: el flebótomo también lo es.
- Antiparasitarios externos con regularidad, y productos antimosquitos en el interior de la casa (protegen al perro y a toda la familia).
- Vacuna: el veterinario puede recomendarla para aumentar la resistencia al desarrollo de la enfermedad.
¿Existe una vacuna contra la leishmaniosis?
Sí, aunque su eficacia no es del 100%. Se recomienda aplicarla a todos los perros que vivan en zonas de alto riesgo. El veterinario explicará en cada caso el riesgo de infección y si merece la pena o no aplicarla.
¿Puede mi perro contagiarme a mí?
No. Un perro con leishmaniosis no puede transmitir la enfermedad a su propietario, ni a otro perro o animal. Únicamente la picadura directa del flebótomo puede causar la enfermedad. En las personas suele producir afecciones dermatológicas poco importantes; solo en personas con el sistema inmunitario deprimido puede provocar daños de consideración.
¿Afecta a los gatos?
Los gatos también pueden padecerla, aunque parecen presentar una cierta resistencia natural. Sus signos suelen ser principalmente lesiones en la piel, las mucosas o los ojos, y el hígado o los riñones se ven menos afectados.
¿Tiene tratamiento?
La leishmaniosis no tiene cura: el parásito nunca se elimina. Pero si se detecta a tiempo se pueden tratar los signos clínicos, e incluso llegar a desaparecer. Por eso la detección precoz es fundamental: conviene hacer una analítica anual de Leishmania, mejor en otoño o invierno. Los animales afectados tendrán recaídas, así que necesitarán control periódico y tratamientos recurrentes de por vida.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo hay más riesgo de leishmaniosis en España?
De mayo a octubre, con picos en junio y septiembre. El flebótomo pica sobre todo al amanecer y al ocaso.
¿La leishmaniosis se contagia de perro a persona?
No. Solo se transmite por la picadura directa del flebótomo, nunca del perro a su dueño ni a otro perro.
¿La leishmaniosis tiene cura?
No. El parásito no se elimina, pero con detección precoz los signos se controlan y pueden desaparecer. Requiere seguimiento de por vida.
¿La vacuna es eficaz?
No al 100%, pero se recomienda en perros que viven en zonas de alto riesgo. Consúltalo con tu veterinario.
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