El juego no es un extra: es esencial. A través del juego, sobre todo de cachorros, los perros aprenden a relacionarse y a comportarse; además ejercitan los músculos, liberan tensión, evitan el aburrimiento y refuerzan el vínculo con su familia. En los gatos, el juego simula la conducta de caza y es especialmente importante en los que viven en interior. Los juguetes deben ser grandes, no tóxicos y sin piezas pequeñas que puedan tragarse.
En resumen:
- Refuerza el vínculo con el propietario y ayuda a conocer su personalidad.
- Es aprendizaje: jugando, el cachorro perfecciona el comportamiento que tendrá de adulto.
- Sin juego: canaliza la energía en conductas inapropiadas (arañar muebles, destrozar cortinas).
- Juguetes seguros: grandes, no tóxicos, que no se astillen ni tengan piezas sueltas (ojos, cascabeles).
- Gatos: el juego simula la caza; nunca uses los dedos como juguete.

Jugar con tu mascota es una de las formas más sencillas y eficaces de cuidarla: es ejercicio, es educación y es afecto, todo a la vez.
¿Para qué sirve el juego?
Los perros son animales sociales y necesitan aprender normas de comportamiento para relacionarse con otros perros y con las personas: lo hacen sobre todo jugando de cachorros con su madre y sus hermanos. Además, jugar con regularidad permite al propietario descubrir su personalidad y estrechar el vínculo afectivo, evita el aburrimiento, obliga al animal a hacer ejercicio y le permite dar rienda suelta a sus instintos naturales.
¿Qué ventajas tiene el juego?
Ejercita los músculos y ayuda a mantener el peso adecuado; libera la tensión acumulada; refuerza los vínculos con la familia; refuerza también la autoridad del propietario (es él quien empieza y termina las sesiones); evita el aburrimiento y las conductas destructivas; y desarrolla los sentidos. En definitiva, el animal tiene más oportunidades de aprender comportamientos correctos.
¿Qué pasa si mi perro no juega?
Un cachorro al que no se le permite jugar destinará el exceso de energía a conductas inapropiadas: arañar muebles, destrozar cortinas, morder objetos. Por eso es tan importante enseñarle desde pequeño a canalizar esa energía. Además, la falta de juego reduce su capacidad de aprendizaje —porque jugando es como perfecciona el comportamiento adulto— y dificulta su capacidad para relacionarse con el entorno.
¿Y el juego en gatos?
El juego es fundamental también en el gato, sobre todo en los gatos de interior, que pasan mucho tiempo solos. A diferencia del perro, en el gato el juego está relacionado casi por completo con la simulación de la conducta de caza. Le aporta las mismas ventajas: refuerza la relación, desarrolla sus instintos naturales y libera energía. Con una prohibición clara: nunca uses los dedos como juguete. De gatito parece inofensivo, pero de adulto, con uñas y dientes desarrollados, puede resultar muy desagradable.
¿Qué juguete debo elegir?
Elegir bien exige algunas precauciones: que no tenga componentes tóxicos, que no se astille ni se rompa, que sea lo bastante grande para que no pueda tragárselo (y retirarlo en cuanto empiece a romperse en trozos pequeños) y que no lleve piezas pequeñas desprendibles (ojos, cascabeles, silbatos). Para perros con mucha energía, el frisbee, las pelotas y las cuerdas gruesas van muy bien. Para gatos, las cuerdas, las bolas con cascabel o los ratones; y en casa, pelotas de papel, tapones de corcho o cajas de cartón funcionan estupendamente. Ten varios juguetes y ve alternándolos para evitar el aburrimiento: no a todos los animales les gustan los mismos.
Preguntas frecuentes
¿Por qué es importante jugar con mi perro?
Es ejercicio, aprendizaje y vínculo: previene conductas destructivas y le enseña a comportarse con personas y con otros perros.
¿Puedo jugar con mi gato usando las manos?
No. Nunca uses los dedos como juguete: de adulto, con uñas y dientes desarrollados, puede hacer daño.
¿Qué juguetes son seguros?
Grandes, no tóxicos, que no se astillen y sin piezas pequeñas desprendibles. Retíralos en cuanto empiecen a romperse.
¿Qué pasa si mi cachorro no juega lo suficiente?
Canalizará la energía en destrozos y le costará más aprender y relacionarse con su entorno.
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