La displasia de cadera es una enfermedad hereditaria causada por una mala formación de la articulación: al estar suelta, el fémur se mueve en exceso y produce dolor y desgaste. Afecta sobre todo a razas grandes y gigantes (Pastor Alemán, Labrador, Gran Danés, San Bernardo) y, sin tratamiento, empeora con el tiempo. El control del peso y el ejercicio moderado diario son las dos medidas más eficaces.
En resumen:
- Qué es: malformación hereditaria de la articulación de la cadera (acetábulo poco profundo, cabeza del fémur deformada).
- Razas: grandes y gigantes; muy poco habitual en razas pequeñas.
- Signos: cojera intermitente, dificultad para levantarse, rechazo a saltar o subir escaleras, patas traseras juntas, pérdida de masa muscular en el muslo.
- Tratamiento: médico (suplementos, antiinflamatorios, fisioterapia) o quirúrgico, hasta la prótesis total de cadera.
- En casa: control del peso, ejercicio moderado diario, cama adecuada, alfombras antideslizantes, rampas.
- Reproducción: los perros con displasia deben apartarse de la cría.

La displasia es una de las malformaciones óseas más habituales en el perro. No se cura, pero se maneja: con los cuidados adecuados, muchos perros displásicos llevan una vida cómoda y activa durante años.
¿Qué es la displasia de cadera?
Es una enfermedad hereditaria que se debe a una mala formación de la articulación de la cadera. En una cadera normal, la cabeza del fémur encaja perfectamente en el acetábulo. En una cadera displásica, el acetábulo es poco profundo y la cabeza del fémur está deformada: la articulación queda suelta, el fémur se mueve en exceso y eso provoca dolor y desgaste progresivo de los tejidos.
¿Qué perros la padecen?
Afecta principalmente a las razas grandes y gigantes: Pastor Alemán, Labrador Retriever, Gran Danés o San Bernardo. También puede aparecer en razas medianas, pero es muy poco habitual en las pequeñas. Es una condición propia de razas puras, aunque puede darse en mestizos si son cruce de dos perros con tendencia a desarrollarla. Los perros con displasia deben apartarse de la reproducción para no transmitirla.
¿Qué causas tiene?
Intervienen factores genéticos y ambientales. La predisposición genética a la laxitud articular es la base. Sobre ella influyen la nutrición (una ganancia de peso rápida, sobre todo en cachorros de 3 a 10 meses, la obesidad y las dietas con déficit de calcio u otros minerales), una masa muscular escasa en la pata y el ejercicio: los perros genéticamente susceptibles tienen mayor incidencia si hacen ejercicio intenso a edad temprana.
¿Cuáles son los signos?
Puede empezar a desarrollarse en cachorros de cinco meses e ir empeorando con la edad, o no manifestarse hasta que el perro es geriátrico. En la mayoría de los casos se hace visible en perros adultos. Los signos más habituales: disminución de la actividad, dificultad para levantarse, rechazo a correr, saltar o subir escaleras, cojera intermitente o persistente en el tren posterior que empeora tras el ejercicio, patas traseras demasiado juntas, pérdida de masa muscular en el muslo y dolor en las caderas.
¿Cómo se trata?
Se puede tratar quirúrgica y médicamente, y la elección depende del tamaño, la edad, la función del perro y la gravedad de la degeneración articular. Entre las opciones quirúrgicas, la más extrema es el reemplazo total de la cadera por una prótesis, de coste elevado. El tratamiento médico suele ser la opción más cómoda y económica: combina suplementos orales, antiinflamatorios no esteroideos y otros productos. Será el veterinario quien determine cuál es el más adecuado y quien elabore un programa de ejercicios a medida.
Si quieres conocer las cifras, tenemos un desglose detallado del coste del tratamiento de la displasia de cadera y de la prótesis total de cadera en España.
¿Qué puedo hacer en casa para aliviar el dolor?
El control del peso es fundamental: comida de calidad en la cantidad adecuada a su tamaño, raza y actividad, y menos golosinas. El ejercicio moderado diario (nadar, pasear, cinta) mantiene la masa muscular y el movimiento de la cadera; es clave hacerlo todos los días, no solo el fin de semana. La fisioterapia reduce la rigidez articular. Además: aplícale una bolsa de agua caliente 15 minutos dos veces al día; dale un masaje suave circular alrededor de la cadera (para si parece molestarle); proporciónale una cama adecuada, lejos del frío y la humedad; coloca alfombras o toallas en los suelos resbaladizos; y facilítale las actividades cotidianas con una rampa para subir al coche o salir al exterior. El veterinario puede recomendar además un analgésico.
Preguntas frecuentes
¿Qué razas sufren displasia de cadera?
Sobre todo razas grandes y gigantes: Pastor Alemán, Labrador Retriever, Gran Danés y San Bernardo, entre otras.
¿La displasia de cadera se cura?
No se cura, pero se maneja. Con control de peso, ejercicio moderado, fisioterapia y medicación, muchos perros viven cómodos durante años.
¿Qué ejercicio le conviene a un perro con displasia?
Ejercicio moderado y diario: natación, paseos o cinta. Evita el ejercicio intenso y esporádico.
¿Cómo puedo aliviarle el dolor en casa?
Calor local 15 minutos dos veces al día, masaje suave, cama adecuada, alfombras antideslizantes y control estricto del peso.
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